Las Bienaventuranzas Samael Aun Weor
Cuando uno estudia los Evangelios del Cristo, viene a darse
uno cuenta, realmente, de que el Señor de Perfección quiere que nosotros nos
liberemos...
Veamos “LAS BIENAVENTURANZAS”, por ejemplo, son SOLARES en
un ciento por ciento, no Lunares. Comienzan “Las Bienaventuranzas” enseñándonos
la NO IDENTIFICACIÓN: “Bienaventurados, dice el Señor de Perfecciones,
bienaventurados los pobres de Espíritu, porque de ellos es el Reino de los
Cielos”... Pero bien, ¿quienes son los “pobres de Espíritu”? ¿No se les ha
ocurrido a ustedes pensarlo?
Un hombre que está identificado con los dineros, con sus
pleitos, con sus negocios, etc., ¿es acaso “pobre Espíritu”? Un hombre que está
identificado consigo mismo, que está lleno de imágenes de sí mismo en donde se
siente grande, poderoso, sublime, inefable, etc., etc., ¿es acaso “pobre de
Espíritu”? ¡Es obvio que no! El que está lleno de sí mismo, no ha dejado un
puestecito para Dios; entonces no es “pobre de Espíritu”. (¿Cómo podría ser
Bienaventurado?).
Miremos el orgullo, por ejemplo. No es solamente orgulloso
el que tiene dinero; no es solamente orgulloso el que pertenece a una familia
muy “popoff”, como se dice; no es solamente orgulloso el que tiene un flamante
automóvil, que se siente feliz con él; hay otro orgullo; quiero referirme en
forma clara al ORGULLO MÍSTICO. Algunas escuelas de tipo pseudo-esotérico y
pseudoocultista, dicen: “Mediante la Ley de la Evolución, algún día nosotros
llegaremos a ser Dioses Inefables; el hombre está llamado a convertirse en un
Dios”...
Claro, enseñanzas así, lo conducen a uno al ORGULLO MÍSTICO,
al ENGREIMIENTO ESPIRITUAL, a la MITOMANÍA; porque el Hombre, aunque sea muy
perfecto, en realidad, aunque llegue a ser un Bodhisattva, no es más que eso:
un Hombre...
Dios es “el Padre que está en Secreto”, sólo él es Dios. El
Padre puede tomar al Hombre, si es muy perfecto, si es un Bodhisattva; ponerlo
en su mente, o ponerlo en su corazón, o ponerlo a trabajar fuera de sí mismo,
en algún lugar, para que haga algo; pero que ese Hombre, ese “mequetrefe” se
sienta siendo Dios, es Mitomanía de la peor clase, del peor gusto.
Los Hombres somos Hombres; y nada más que eso: Hombres. Dios
es Dios. Pero nosotros los Hombres somos Hombres. El que se siente muy Sabio
porque tiene algunos conocimientos de Pseudo-Esoterismo o de Pseudo-Ocultismo
aquí, en la mente, y piensa que ya es un Gran Iniciado, etc., etc., etc., ha
caído en la Mitomanía, está lleno de sí mismo...
Cada uno de nosotros no es más que un vil gusano del lodo de
la tierra. Cuando digo así, empiezo por mí, que me considero eso y nada más que
eso: Un vil gusano del lodo del mundo...
Dios es Dios, pero eso es Él, ¡allá Él! Nosotros no somos
Dioses, somos simplemente viles gusanos del lodo de la tierra, y creernos
Dioses es un absurdo, o creernos Sabios...
Así que, en realidad de verdad, mis queridos amigos, estar
llenos de sí mismos, tener falsas imágenes de sí mismos, fantasías de sí
mismos, no es ser “pobres de Espíritu”...
Cuando uno reconoce su propia nadidad y miseria interior,
cuando no se siente tan sublime, ni tan Dios, ni tan Sabio, cuando comprende
que es un pecador como cualquier otro, entonces ya no está lleno de sí mismo, y
será “Bienaventurado”...
Pero, ¿qué es eso de “ser Bienaventurado”? Muchos piensan
que se será Bienaventurado el día que se muera y se vaya por allá arriba, a
gozar de la Dicha Celestial, con los Angelitos. ¡No, ése es un concepto falso!
“BIENAVENTURADO” significa “FELICIDAD”, “será feliz”. ¿Dónde? ¡Aquí y ahora...!
¡Entrará en el REINO DE LOS CIELOS! Correcto, que entre en
el Reino de los Cielos. Pero, ¿dónde está el Reino de los Cielos, en qué lugar
del Universo está? Seamos sinceros consigo mismos; El Reino de los Cielos está
formado por el CÍRCULO CONSCIENTE DE LA HUMANIDAD SOLAR, que opera sobre los
Centros Superiores del Ser; ése es el Reino de los Cielos. Así pues, seamos
prácticos y comprendamos todo esto; así debemos actuar...
Así pues, el Evangelio del Señor comienza por enseñarnos la No
Identificación. Uno se identifica consigo mismo, pensando que va a tener mucho
dinero, un lindo automóvil último modelo, o que la novia lo quiere, o que va a
conseguir una gran fortuna, o que es un gran señor, o que es un gran sabio; hay
muchas formas de identificarse consigo mismo. Uno tiene que empezar por NO
IDENTIFICARSE CONSIGO MISMO, y después NO IDENTIFICARSE CON LAS COSAS DE
AFUERA.
Cuando uno no se identifica, por ejemplo, con un insultador,
lo perdona, lo ama, no puede herirlo; y si alguien le hiere a uno el amor
propio, pero uno no se identifica con el amor propio, pues es claro que no
puede sentir dolor ninguno, puesto que no le duele.
Y si no se identifica con su vanidad, no le importa andar
por la calle aunque sea con unos calzones remendados. ¿Por qué? Porque no está
identificado con la vanidad. Así: Primero que todo no identificarnos consigo
mismos, y luego no identificarnos con las vanidades del mundo exterior.
Cuando uno no se identifica consigo mismo, puede PERDONAR.
Recordemos la Oración del Señor: “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros
perdonamos a nuestros deudores”...
Yo digo algo más: no basta simplemente perdonar, hay que
CANCELAR LAS DEUDAS; y eso es todo. Alguien podría perdonar a un enemigo, pero
no cancelaría las deudas jamás. Hay que ser sinceros, necesitamos cancelar, y
ése es el sentido, del fondo de aquella frase que dice: “Perdónanos nuestras
deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”...
Mientras uno se identifique consigo mismo, no puede perdonar
a nadie. A uno le duele que lo insulten, a uno le duele que lo humillen, a uno
le duele que lo menosprecien. ¿Por qué? Porque tiene el Yo del orgullo, tiene
el Yo del amor propio hay adentro, bien revivo; y mientras uno tenga el Yo del
amor propio, le duele que otro le hiera su amor propio. Así, si no nos
identificamos, entonces nos es fácil perdonar, y aún más, digo: Cancelar las
deudas, que eso es mejor...
Dice también el Evangelio del Señor: “Bienaventurados los
mansos, porque ellos recibirán la Tierra por heredad”... Ésta es otra cosa que
nadie la ha entendido. “Bienaventurados”, dijéramos, LOS NO RESENTIDOS, porque
si uno está resentido, ¿cómo puede ser “manso”? El resentido se la pasa
“HACIENDO CUENTAS”: “¡Ah, pero que yo le hice tantos y tantos favores, a este
individuo; que yo, y yo, y yo, y yo, y le protegí, que le hice tantas obras de
caridad, y vean cómo me ha pagado!”. “¡Ah, este amigo que tanto le serví, y
ahora no es capaz de servirme!...” He ahí, pues, las cuentas del resentido.
El Evangelio del Señor, cuando dice: “Bienaventurados los
mansos, porque ellos recibirán la Tierra por heredad”, debe traducirse:
“Bienaventurados los NO RESENTIDOS”... ¿Cómo podría uno ser “manso”, si está
lleno de resentimientos? El que está lleno de resentimientos, vive “haciendo
cuentas” a todas horas; luego no es manso. Entonces, ¿cómo podría ser
“Bienaventurado”? ¿Qué se entiende por “Bienaventuranza”? Se entiende “La
Felicidad”... ¿Están seguros ustedes de que son felices? ¿Quién es feliz? He
conocido gentes que dicen: “Yo soy feliz, yo estoy contento con mi vida, soy
dichoso”... Pero a esos mismos, les hemos oído decir: “Me molesta fulano de
tal”, “aquél tipo me cae gordo”, “no sé por qué no se me hace esto que tanto he
deseado”... Entonces, no son felices; realmente lo que sucede es que son
hipócritas, eso es todo...
Ser feliz, es muy difícil; se necesita, antes que todo, ser
“manso”. La palabra “BIENAVENTURANZA” significa “FELICIDAD ÍNTIMA” (no dentro
de mil años; ahora, aquí mismo, en el instante que estamos viviendo)...
Si nosotros verdaderamente nos tornamos “mansos”, mediante
la No Identificación, entonces llegaremos a ser felices. Pero es necesario no
solamente no identificarnos con nuestros pensamientos de lujuria, de odio, de
venganza, de rencor o de resentimientos, no; hay que ELIMINAR de nosotros a los
“DEMONIOS ROJOS DE SETH”, a esos agregados psíquicos que personifican nuestros
defectos de tipo psicológico.
Tenemos que comprender, por ejemplo, lo que es el proceso
del resentimiento, hay que hacerle la disección al resentimiento. Cuando uno
llega a la conclusión de que el resentimiento se debe a que poseemos en nuestro
interior el amor propio, entonces luchamos por eliminar al Ego del amor propio,
al Yo del amor propio. Pero hay que comprenderlo para poderlo eliminar; no
podríamos eliminarlo, si antes no lo hemos comprendido previamente.
Sí, mis queridos hermanos, para poder eliminar, se necesita
apelar a DEVI KUNDALINI SHAKTI; sólo Ella puede desintegrar cualquier defecto
psicológico, incluyendo el Yo del amor propio... ¿Están ustedes seguros de no
estar resentidos con alguien? ¿Quien de ustedes está seguro de no estar
resentido? ¿Quién de ustedes está seguro de no estar “haciendo cuentas”? ¿Cuál?
Todo esto que les digo a ustedes, es de tipo lunar; vean ustedes cómo llevamos
la Luna hasta en la médula de los huesos. Y si queremos nosotros
independizarnos de la Mecánica Lunar, tenemos que eliminar de nosotros mismos
el Yo del resentimiento, el Yo del amor propio, porque escrito está:
“Bienaventurados los mansos (es decir, “los No Resentidos”), porque ellos
recibirán la Tierra por heredad”...
Esto hay que entenderlo, mis caros hermanos, entenderlo con
toda claridad meridiana. Cuando uno va entendiendo esto, avanza en el camino
que conduce a la LIBERACIÓN FINAL...

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