sábado, 10 de diciembre de 2022

Las Bienaventuranzas-Samael Aun Weor

 



                     Las Bienaventuranzas  Samael Aun Weor





Cuando uno estudia los Evangelios del Cristo, viene a darse uno cuenta, realmente, de que el Señor de Perfección quiere que nosotros nos liberemos...

Veamos “LAS BIENAVENTURANZAS”, por ejemplo, son SOLARES en un ciento por ciento, no Lunares. Comienzan “Las Bienaventuranzas” enseñándonos la NO IDENTIFICACIÓN: “Bienaventurados, dice el Señor de Perfecciones, bienaventurados los pobres de Espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos”... Pero bien, ¿quienes son los “pobres de Espíritu”? ¿No se les ha ocurrido a ustedes pensarlo?

Un hombre que está identificado con los dineros, con sus pleitos, con sus negocios, etc., ¿es acaso “pobre Espíritu”? Un hombre que está identificado consigo mismo, que está lleno de imágenes de sí mismo en donde se siente grande, poderoso, sublime, inefable, etc., etc., ¿es acaso “pobre de Espíritu”? ¡Es obvio que no! El que está lleno de sí mismo, no ha dejado un puestecito para Dios; entonces no es “pobre de Espíritu”. (¿Cómo podría ser Bienaventurado?).

Miremos el orgullo, por ejemplo. No es solamente orgulloso el que tiene dinero; no es solamente orgulloso el que pertenece a una familia muy “popoff”, como se dice; no es solamente orgulloso el que tiene un flamante automóvil, que se siente feliz con él; hay otro orgullo; quiero referirme en forma clara al ORGULLO MÍSTICO. Algunas escuelas de tipo pseudo-esotérico y pseudoocultista, dicen: “Mediante la Ley de la Evolución, algún día nosotros llegaremos a ser Dioses Inefables; el hombre está llamado a convertirse en un Dios”...

Claro, enseñanzas así, lo conducen a uno al ORGULLO MÍSTICO, al ENGREIMIENTO ESPIRITUAL, a la MITOMANÍA; porque el Hombre, aunque sea muy perfecto, en realidad, aunque llegue a ser un Bodhisattva, no es más que eso: un Hombre...

Dios es “el Padre que está en Secreto”, sólo él es Dios. El Padre puede tomar al Hombre, si es muy perfecto, si es un Bodhisattva; ponerlo en su mente, o ponerlo en su corazón, o ponerlo a trabajar fuera de sí mismo, en algún lugar, para que haga algo; pero que ese Hombre, ese “mequetrefe” se sienta siendo Dios, es Mitomanía de la peor clase, del peor gusto.

Los Hombres somos Hombres; y nada más que eso: Hombres. Dios es Dios. Pero nosotros los Hombres somos Hombres. El que se siente muy Sabio porque tiene algunos conocimientos de Pseudo-Esoterismo o de Pseudo-Ocultismo aquí, en la mente, y piensa que ya es un Gran Iniciado, etc., etc., etc., ha caído en la Mitomanía, está lleno de sí mismo...

Cada uno de nosotros no es más que un vil gusano del lodo de la tierra. Cuando digo así, empiezo por mí, que me considero eso y nada más que eso: Un vil gusano del lodo del mundo...

Dios es Dios, pero eso es Él, ¡allá Él! Nosotros no somos Dioses, somos simplemente viles gusanos del lodo de la tierra, y creernos Dioses es un absurdo, o creernos Sabios...

Así que, en realidad de verdad, mis queridos amigos, estar llenos de sí mismos, tener falsas imágenes de sí mismos, fantasías de sí mismos, no es ser “pobres de Espíritu”...

Cuando uno reconoce su propia nadidad y miseria interior, cuando no se siente tan sublime, ni tan Dios, ni tan Sabio, cuando comprende que es un pecador como cualquier otro, entonces ya no está lleno de sí mismo, y será “Bienaventurado”...

Pero, ¿qué es eso de “ser Bienaventurado”? Muchos piensan que se será Bienaventurado el día que se muera y se vaya por allá arriba, a gozar de la Dicha Celestial, con los Angelitos. ¡No, ése es un concepto falso! “BIENAVENTURADO” significa “FELICIDAD”, “será feliz”. ¿Dónde? ¡Aquí y ahora...!

¡Entrará en el REINO DE LOS CIELOS! Correcto, que entre en el Reino de los Cielos. Pero, ¿dónde está el Reino de los Cielos, en qué lugar del Universo está? Seamos sinceros consigo mismos; El Reino de los Cielos está formado por el CÍRCULO CONSCIENTE DE LA HUMANIDAD SOLAR, que opera sobre los Centros Superiores del Ser; ése es el Reino de los Cielos. Así pues, seamos prácticos y comprendamos todo esto; así debemos actuar...

Así pues, el Evangelio del Señor comienza por enseñarnos la No Identificación. Uno se identifica consigo mismo, pensando que va a tener mucho dinero, un lindo automóvil último modelo, o que la novia lo quiere, o que va a conseguir una gran fortuna, o que es un gran señor, o que es un gran sabio; hay muchas formas de identificarse consigo mismo. Uno tiene que empezar por NO IDENTIFICARSE CONSIGO MISMO, y después NO IDENTIFICARSE CON LAS COSAS DE AFUERA.

Cuando uno no se identifica, por ejemplo, con un insultador, lo perdona, lo ama, no puede herirlo; y si alguien le hiere a uno el amor propio, pero uno no se identifica con el amor propio, pues es claro que no puede sentir dolor ninguno, puesto que no le duele.

Y si no se identifica con su vanidad, no le importa andar por la calle aunque sea con unos calzones remendados. ¿Por qué? Porque no está identificado con la vanidad. Así: Primero que todo no identificarnos consigo mismos, y luego no identificarnos con las vanidades del mundo exterior.

Cuando uno no se identifica consigo mismo, puede PERDONAR. Recordemos la Oración del Señor: “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”...

Yo digo algo más: no basta simplemente perdonar, hay que CANCELAR LAS DEUDAS; y eso es todo. Alguien podría perdonar a un enemigo, pero no cancelaría las deudas jamás. Hay que ser sinceros, necesitamos cancelar, y ése es el sentido, del fondo de aquella frase que dice: “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”...

Mientras uno se identifique consigo mismo, no puede perdonar a nadie. A uno le duele que lo insulten, a uno le duele que lo humillen, a uno le duele que lo menosprecien. ¿Por qué? Porque tiene el Yo del orgullo, tiene el Yo del amor propio hay adentro, bien revivo; y mientras uno tenga el Yo del amor propio, le duele que otro le hiera su amor propio. Así, si no nos identificamos, entonces nos es fácil perdonar, y aún más, digo: Cancelar las deudas, que eso es mejor...

Dice también el Evangelio del Señor: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la Tierra por heredad”... Ésta es otra cosa que nadie la ha entendido. “Bienaventurados”, dijéramos, LOS NO RESENTIDOS, porque si uno está resentido, ¿cómo puede ser “manso”? El resentido se la pasa “HACIENDO CUENTAS”: “¡Ah, pero que yo le hice tantos y tantos favores, a este individuo; que yo, y yo, y yo, y yo, y le protegí, que le hice tantas obras de caridad, y vean cómo me ha pagado!”. “¡Ah, este amigo que tanto le serví, y ahora no es capaz de servirme!...” He ahí, pues, las cuentas del resentido.

El Evangelio del Señor, cuando dice: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la Tierra por heredad”, debe traducirse: “Bienaventurados los NO RESENTIDOS”... ¿Cómo podría uno ser “manso”, si está lleno de resentimientos? El que está lleno de resentimientos, vive “haciendo cuentas” a todas horas; luego no es manso. Entonces, ¿cómo podría ser “Bienaventurado”? ¿Qué se entiende por “Bienaventuranza”? Se entiende “La Felicidad”... ¿Están seguros ustedes de que son felices? ¿Quién es feliz? He conocido gentes que dicen: “Yo soy feliz, yo estoy contento con mi vida, soy dichoso”... Pero a esos mismos, les hemos oído decir: “Me molesta fulano de tal”, “aquél tipo me cae gordo”, “no sé por qué no se me hace esto que tanto he deseado”... Entonces, no son felices; realmente lo que sucede es que son hipócritas, eso es todo...

Ser feliz, es muy difícil; se necesita, antes que todo, ser “manso”. La palabra “BIENAVENTURANZA” significa “FELICIDAD ÍNTIMA” (no dentro de mil años; ahora, aquí mismo, en el instante que estamos viviendo)...

Si nosotros verdaderamente nos tornamos “mansos”, mediante la No Identificación, entonces llegaremos a ser felices. Pero es necesario no solamente no identificarnos con nuestros pensamientos de lujuria, de odio, de venganza, de rencor o de resentimientos, no; hay que ELIMINAR de nosotros a los “DEMONIOS ROJOS DE SETH”, a esos agregados psíquicos que personifican nuestros defectos de tipo psicológico.

Tenemos que comprender, por ejemplo, lo que es el proceso del resentimiento, hay que hacerle la disección al resentimiento. Cuando uno llega a la conclusión de que el resentimiento se debe a que poseemos en nuestro interior el amor propio, entonces luchamos por eliminar al Ego del amor propio, al Yo del amor propio. Pero hay que comprenderlo para poderlo eliminar; no podríamos eliminarlo, si antes no lo hemos comprendido previamente.

Sí, mis queridos hermanos, para poder eliminar, se necesita apelar a DEVI KUNDALINI SHAKTI; sólo Ella puede desintegrar cualquier defecto psicológico, incluyendo el Yo del amor propio... ¿Están ustedes seguros de no estar resentidos con alguien? ¿Quien de ustedes está seguro de no estar resentido? ¿Quién de ustedes está seguro de no estar “haciendo cuentas”? ¿Cuál? Todo esto que les digo a ustedes, es de tipo lunar; vean ustedes cómo llevamos la Luna hasta en la médula de los huesos. Y si queremos nosotros independizarnos de la Mecánica Lunar, tenemos que eliminar de nosotros mismos el Yo del resentimiento, el Yo del amor propio, porque escrito está: “Bienaventurados los mansos (es decir, “los No Resentidos”), porque ellos recibirán la Tierra por heredad”...

Esto hay que entenderlo, mis caros hermanos, entenderlo con toda claridad meridiana. Cuando uno va entendiendo esto, avanza en el camino que conduce a la LIBERACIÓN FINAL...



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